Durante el año 1943 San Josemaría Escrivá animó a algunos profesores universitarios a buscar una sede amplia para trasladar la Residencia de la calle Jenner, 6, que había abierto sus puertas en 1939, nada más terminar la guerra civil española. En los últimos meses del curso 1942/1943 se localizó un hotel (en terminología madrileña de la época) en la Avenida de la Moncloa, lindante con la Ciudad Universitaria, bastante afectado por los combates. El 1 de octubre de 1943, después de meses de obras, abrió sus puertas la Residencia de la Moncloa. El primer director fue D. Teodoro Ruiz Josué, a quien muy pronto sucedería D. Pedro Casciaro, matemático. D. Pedro dejó una profunda huella en el buen humor característico de Moncloa, y también en el buen gusto de la decoración de la casa. Parte del mobiliario pertenecía a su familia. Entre los primeros residentes estaba D. Vicente Mortes, el más antiguo residente de Jenner, que fue elegido decano de la nueva Residencia. Mortes vivió en Moncloa hasta 1949, y fue más tarde Ministro y Presidente de Nestlé España. El 7 de octubre de 1943 Josemaría Escrivá -que atendía sacerdotalmente la Residencia y era el inspirador de todo su proyecto formativo- explicó a los nuevos residentes la naturaleza de la misma. Entre los residentes y los promotores se establecía un acuerdo, como un contrato. La Residencia les ofrecía alojamiento y atención doméstica en buenas condiciones para que pudieran concentrarse en el estudio; ambiente de familia y posibilidades de expansión cultural. A cambio, libremente, cada uno se comprometía a respetar un mínimo de horario y de normas de convivencia básicas, que hacían posible la finalidad de la Residencia. El clima desde el primer momento era de gran confianza. No se ocultaba la identidad cristiana del ambiente de la residencia, y a la vez, el Fundador del Opus Dei explicó también que cada uno era libre de pensar (en lo humano y lo divino) lo que le diera la gana: a nadie se le obigaba a participar en las costumbres de familia de carácter religioso. En el ambiente de la España de postguerra se trataba de una auténtica novedad. Un papel crucial desde el primer momento lo tuvo la Administración de la Residencia. Con la ayuda de Carmen Escrivá (hermana de San Josemaría), un grupo de mujeres atendió la Administración del Colegio Mayor y pusieron las bases del tono de educación y respeto que se cultiva.
MONCLOA FOCO DE CULTURA Moncloa fue desde el principio un caldo de cultivo de grandes ideales de servicio a los demás a través del estudio y la dedicación a la cultura. Es imposible enumerar las actividades culturales promovidas por los residentes desde el primer año, pero algunas han quedado en la memoria histórica. Por ejemplo, ya en la primera promoción, se reunió en la Residencia un buen grupo de poetas y literatos. Entre ellos estaba el hoy Premio Príncipe de Asturias Carlos Bousoño. Ha sido objeto de estudio la figura de Bartolomé Llorens (Bartolo), joven valenciano que llegó a Moncloa. Con el paso del tiempo sufrió una fuerte crisis interior que le llevó a la conversión, y que se manifestó en una obra poética de gran intensidad. La vida de Bartolo terminó con una enfermedad fulgurante. Dámaso Alonso dijo entonces que se trataba de una de las principales promesas de la poesía española. En 1956 tuvo lugar en los jardines de Moncloa una importante exposición escultórica, donde se pudo contemplar por primera vez un estudio de Chillida para su obra maestra "El Peine del viento" . A lo largo de los años el cultivo de las artes ha generado otras muchas obras, algunas han quedado en Moncloa: la colección de puertos vascos de Alzuet, los murales de Fernando Colomo y Camilo Porta, y los vanguardistas firmados por Ignacio Vicens y Javier Viver. Durante la etapa de las revueltas universitarias, durante los últimos años 60 y los primeros 70, la actividad de Moncloa siguió estando en primera fila entre las iniciativas culturales del ambiente universitario. En aquellos años se consolidó una generación de residentes que elevaron los festivales del Colegio Mayor al rango de auténticos espectáculos, de la mano de Luisma Calleja y Carmelo Herranz. En los años 80 -siguiendo una sugerencia de Juan Pablo II expresada en un encuentro con universitarios en Roma- los residentes de Moncloa comenzaron a promover la realización de campos de trabajo de voluntarios en Polonia. Los grupos de estudiantes viajaban a través del telón de acero para ayudar a la población católica de la Polonia comunista a levantar numerosas iglesias, dirigidos por el arquitecto Ignacio Vicens. En 1989, devuelta la libertad religiosa al pueblo polaco, se comenzó a trabajar en otros países. Desde entonces se han realizado proyectos semejantes de cooperación en Ecuador, México, Bolivia, Colombia, Argentina, Rumanía, Rusia, y Líbano. En la última década ha arraigado la cultura musical. El Colegio Mayor organiza cada año un concierto benéfico destinado a sufragar los costes de los campos de trabajo en países necesitados. La Orquesta Académica de Madrid colabora en esta tarea bajo la batuta del joven director Íñigo Pírfano.
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