Desde el pasado día 2 de octubre, aniversario de la fundación del Opus Dei, en el Colegio Mayor Moncloa hemos comenzado el camino hacia el Centenario de la Obra (2028–2030), una celebración que coincidirá con nuestro 85º aniversario.

Siguiendo las sugerencias del Prelado, queremos dedicar este curso a profundizar en una llamada que forma parte del corazón del espíritu del Opus Dei: ser «contemplativos en medio del mundo».

«Verle, contemplarlo, conversar con Él. Procuramos ver a Dios en todas las cosas de la tierra».

Esta invitación nos anima a descubrir la presencia de Dios en medio de nuestra vida ordinaria. No se trata de alejarnos de lo cotidiano, sino de aprender a mirar con otros ojos aquello que forma parte de cada jornada: las personas con las que convivimos, el estudio, el trabajo, la amistad, la familia, la Misa, las alegrías y también las dificultades.

Porque la vida cristiana no se vive al margen del mundo, sino precisamente ahí, en cada encuentro, en cada tarea y en cada circunstancia, descubriendo la oportunidad de amar y de encontrarnos con Dios.

Tres etapas para recorrer el curso

A lo largo de los próximos doce meses, en Moncloa recorreremos este camino en tres etapas, una por trimestre, que nos ayudarán a profundizar en nuestra vocación contemplativa.

Primer trimestre: Vivir como hijos de Dios.

Queremos descubrir la filiación divina como fundamento de nuestra vida cristiana, aprendiendo a vivir con la confianza, la alegría y la esperanza de sabernos hijos de Dios.

La filiación divina es una verdad gozosa, un misterio consolador. La filiación divina llena toda nuestra vida espiritual, porque nos enseña a tratar, a conocer, a amar a nuestro Padre del Cielo, y así colma de esperanza nuestra lucha interior, y nos da la sencillez confiada de los hijos pequeños. Más aún: precisamente porque somos hijos de Dios, esa realidad nos lleva también a contemplar con amor y con admiración todas las cosas que han salido de las manos de Dios Padre Creador. Y de este modo somos contemplativos en medio del mundo, amando al mundo.

San Josemaría, Es Cristo que pasa, 65.

Segundo trimestre: La Misa, centro y raíz de la vida cristiana.

Nos proponemos redescubrir la Eucaristía como el centro de nuestra vida, la fuente de la que nace cada jornada y hacia la que orientamos nuestro trabajo, nuestras relaciones y nuestros proyectos.

Lucha para conseguir que el Santo Sacrificio del Altar sea el centro y la raíz de tu vida interior, de modo que toda la jornada se convierta en un acto de culto —prolongación de la Misa que has oído y preparación para la siguiente—, que se va desbordando en jaculatorias, en visitas al Santísimo, en ofrecimiento de tu trabajo profesional y de tu vida familiar…

San Josemaría, Forja, 69.

Tercer trimestre: Encontrar a Dios en lo cotidiano.

Aprenderemos a reconocer su presencia en las pequeñas cosas de cada día, haciendo de nuestra vida ordinaria un lugar de encuentro con Él y una ocasión para crecer en el amor.

Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir.

Yo solía decir a aquellos universitarios y a aquellos obreros que venían junto a mí por los años treinta, que tenían que saber materializar la vida espiritual. Quería apartarlos así de la tentación, tan frecuente entonces y ahora, de llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas.

¡Que no, hijos míos! Que no puede haber una doble vida, que no podemos ser como esquizofrénicos, si queremos ser cristianos: que hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser —en el alma y en el cuerpo— santa y llena de Dios: a ese Dios invisible, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales.

No hay otro camino, hijos míos: o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca.

San Josemaría, Conversaciones, 114.

Descubrir lo extraordinario en lo ordinario

Este camino hacia el Centenario es también una invitación a renovar nuestra mirada sobre la vida. En Moncloa, la convivencia, el estudio, las conversaciones, la amistad y el servicio a los demás nos ofrecen numerosas ocasiones para descubrir que Dios está cerca y nos espera en lo concreto de cada día.

«Hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir».

Con este propósito, iniciamos un curso en el que queremos aprender a mirar más profundamente, vivir con mayor sentido cristiano y descubrir, en medio de nuestras ocupaciones, la presencia de Dios.

Comenzamos así un camino compartido hacia el Centenario del Opus Dei y nuestro 85.º aniversario, con la ilusión de seguir creciendo juntos y con la mirada puesta en lo esencial: encontrar a Dios en medio del mundo y aprender a vivir cada día en su presencia.


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